Almanzor desde el sur

Tras los intentos fallidos de mayo y noviembre de 2010, hemos vuelto al sur de Gredos para tratar de alcanzar su cumbre partiendo desde la cuenca del río Tiétar.

Al final de la entrada, enlace al vídeo de la jornada.

Disfrutamos de unas bellas vistas de la cuerda del macizo central… mientras el cielo vira el tono de su color sospechosamente.

Para pasar la noche nos ubicamos junto el cauce de un arroyo y buscamos su punto más alto, allí donde el agua mana de la roca. Es bueno disponer de agua durante la cena…

Cuando preparábamos el equipaje no las consideramos ni remotamente necesarias, así que dejamos las tiendas en casa; uno de los mayores placeres de la sierra en verano es dormir directamente bajo las estrellas. Nos retiramos a descansar para intentar reponernos del esfuerzo realizado durante una semana especialmente intensa. Al poco, en algún lugar no muy remoto comienza una tormenta. Desde el abrigo del saco medimos el lapso de tiempo entre nuestra percepción del relámpago y del trueno, tratando de estimar la distancia que nos protege. Nuestras cuentas no tardan en decirnos que la tormenta avanza hacia nosotros… también es una buena pista el hecho de que empiezan a caernos las primeras gotas. Ejecutamos entonces el plan consensuado: poner todos nuestros enseres, especialmente los sacos, a cubierto bajo los piornos y sentarnos a contemplar el espectáculo sobre el valle mientras contamos historias bajo un improvisado paraguas con forma de esterilla. Sabemos que la lluvia arrecia cuando no nos deja ver las luces de los pueblos. Al cabo, el cielo parece darnos tregua y regresamos a secarnos, otra vez dentro de los sacos. Para alguno es ahora cuando empieza la tortura: el compañero ha decidido contestar a la Naturaleza, sin aparato eléctrico, pero sin nada que envidiarle en cuanto a decibelios.

Temprano en la mañana, frugal desayuno y, con la euforia que nos da despertar en lugares como éste, emprendemos la subida.

Disfrutamos con cada paso, especialmente ahora que el camino es nuevo para nosotros. Y así llegamos a un objetivo que otras veces se nos resistió, la Portilla Bermeja. El reloj apenas marca las nueve. Desde aquí a la cima del Almanzor es terreno concido.

Aquí estamos, divisando Gredos.

Hacia el este, el Circo.

Mirando al sur reconocemos la reciente travesía.

Hacia el oeste, la esbelta Galana.

Hora de descender los 1400 metros de desnivel que nos separan del coche.

– ¡Ahí va, se me olvidó recoger el tapón de la botella de vino!

– ¿La que nos tomamos en la cumbre?

– Sí.

– Volvamos, pues.

 

 

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2 comentarios en “Almanzor desde el sur

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