Sector de la X

De tres hermanos, el más grande se fue
por la vereda a descubrir y a fundar.
Y para nunca equivocarse o errar
iba despierto y bien atento
a cuando iba a pisar.
De tanto en esta posición caminar
ya nunca el cuello se le enderezó.
Y anduvo esclavo ya de la precaución,
Y se hizo viejo queriendo ir lejos
con su corta visión.
Eh, eh, eh, ojo que no mira más allá, no ayuda al pie.
Uh, uh, uh, óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.

De tres hermanos, el del medio se fue
por la vereda a descubrir y a fundar.
Y para nunca equivocarse o errar
iba despierto y bien atento
al horizonte igual.
Pero este chico listo no podía ver
la piedra, el hoyo que vencía a su pie.
Y revolcado siempre se la pasó,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
a donde no llegó.
Eh, eh, eh, ojo que no mira más acá tampoco fue.
Uh, uh, uh, óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.

De tres hermanos, el pequeño partió
por la vereda a descubrir y a fundar.
Y para nunca equivocarse o errar
una pupila llevaba arriba
y la otra en el andar.
Y caminó vereda adentro el que más
ojo en camino y ojo en lo porvenir.
Y cuando vino el tiempo de resumir
ya su mirada estaba extraviada
entre el estar y el ir.
Eh, eh, eh: Ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve.
Uh, uh, uh, óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.

Fábula de los tres hermanos

Silvio Rodríguez

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