Relevo luna azul

En un viaje difícil, el goce que de él se obtiene está en proporción inversa a la cantidad de equipaje que se lleva.

La felicidad parece ser una excelente amiga de quienes han aprendido a vivir con intensidad cada uno de los momentos de la existencia, y nadie tiene tan copiosas oportunidades de ser maestro en este arte como el viajero. Cada día, ande o descanse, tendrá ocasión de disfrutar de algo nuevo. Instalar el campamento cada noche proporciona el renovado encanto de tomar posesión de una nueva casa. Alcanzar la meta es algo de importancia puramente secundaria y el viajero no debe precipitar el término de su viaje. Si logra abstraerse de sí mismo y se dispone a percibir con todos sus sentidos los encantos del escenario que en cada momento le rodea, casi todos los lugares del mundo le parecerán igualmente hermosos… Llegaremos a la convicción de que somos una diminuta partícula del Universo y no sus monarcas.

Tom Longstaff

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