Torozo

Nacer dos veces

Por supuesto que es posible vivir sin nacer dos veces, pero no compensa.

Es mejor renacer, y no ya dos veces, sino muchas: todas las que seamos capaces. ¿Cuántas vidas caben en una? Esto es importante porque la magia de los inicios no la tienen los desarrollos. Hay algo único en toda génesis: una fuerza, un impulso… Lo más decisivo de cualquier actividad -también de una sentada de meditación- es el comienzo: la disposición inicial, la energía que se imprime, el aliento o entusiasmo primeros… Siempre que sufrimos algún embate serio en la vida, estamos llamados a renacer de nuestras cenizas, a reinventarnos.

Imagínate por un momento lo que más deseas e imagínate también que no lo consigues. Pues bien, puedes ser feliz sin conseguirlo: eso es lo que da la meditación. La frustración puede elaborarse creativamente, sin resignación. Todos podemos desear cosas, pero a sabiendas de que nuestra realización humana no depende de la consecución de las mismas. En realidad, voy comprendiendo que siempre sucede lo que tiene que suceder. Lo que sucede es siempre lo mejor de lo que podría haber sucedido. El devenir es mucho más sabio que nuestras ideas o planes. Pensar lo contrario es un error de perspectiva y la causa última de nuestro sufrimiento y de nuestra infelicidad. Sólo sufrimos porque pensamos que las cosas deberían ser de otra manera. En cuanto abandonamos esta pretensión, dejamos de sufrir. En cuanto dejamos de imponer nuestros esquemas a la realidad, la realidad deja de presentarse adversa o propensa y comienza a manifestarse tal cual es, sin ese patrón valorativo que nos impide acceder a ella misma. El camino de la meditación es por ello el del desapego, el de la ruptura de los esquemas mentales o prejuicios: es un irse desnudando hasta que se termina por comprobar que se está mucho mejor desnudo.

Estamos tan lamentablemente apegados a nuestros puntos de vista que si pudiéramos vernos con cierta objetividad sentiríamos vergüenza y hasta compasión por nosotros mismos. El mundo tiene graves problemas por resolver y el ser humano está, por lo general, embebido en problemas minúsculos que ponen de manifiesto su cortedad de miras y su incorregible mezquindad. El principal fruto de la meditación es que nos hace magnánimos, es decir, nos ensancha el alma: pronto empiezan a caber en ella más colores, más personas, más formas y figuras… En realidad, tanto más noble es un ser humano cuanto mayor sea su capacidad de hospedaje o acogida. Cuanto más vacíos estemos de nosotros mismos, más cabrá dentro de nosotros. El vacío de sí, el olvido de sí, está en proporción directa con el amor a los demás. Cristo y Buda son, en este sentido, los modelos más insignes que conozco.

Pablo d’Ors. Biografía del silencio

Un comentario en “Torozo

  1. Antonio Cabeza Arroyo

    Cuando cruzo a nado el Danubio con mi perro, y me tiendo en la orilla fangosa de un afluente suyo, como un cocodrilo, en un paisaje primitivo, en el que nada, ni el más mínimo indicio, descubre la existencia de una civilización humana, a veces consigo llevar a cabo el milagro que los más grandes sabios orientales persiguen como objetivo supremo: sin que me lo proponga, mi pensamiento se disuelve en la naturaleza, el tiempo se detiene, pierde su significado, y, cuando, al ponerse el sol, la brisa vespertina me recuerda que tengo que volver a casa, no acierto a saber si han transcurrido segundos o años enteros. Este nirvana animal es un auténtico bálsamo para el maltrecho espíritu del hombre moderno torturado por la prisa.
    Konrad Lorenz.

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