Pirineos 2006 (III)

Hoy atacaremos el macizo de la Maladeta desde el norte.
Por pista asfaltada los combustibles fósiles nos dejan en el Refugio de Plan d’Están, más allá del hospital de Benasque. Vereda arriba pasamos por delante del Refugio de la Renclusa, donde la geografía reúne a montañeros, excursionistas, albañiles faenando y marmotas. Nuestras rodillas superan como pueden escalones de piedras desproporcionados y llegamos por fin al Glaciar de la Maladeta. Todo el tiempo nos ha tutelado a nuestra espalda el Pico Salbaguardia: primero desde arriba y ahora bajo nuestra línea de horizonte.


El glaciar es espectacular. Saber que es hoy mucho menor que hace años nos apena, intuir que conoceremos su casi completa desaparición nos estremece.

Lo atravesamos con los imprescindibles crampones (tenías toda la razón, Camborio) y disfrutamos con la subida relamiéndonos pensando en la bajada, (ingenuos).
Final del hielo, enfretamos la pared que comunica el Pico Maladeta, nuestro objetivo, y el Pico de la Rimaya: no hay vía fácil, ¿qué hacer?

A cortos tramos trepamos hasta el collado que nos parece menos difícil. Con más pulsa- ciones de las recomen- dables hemos ganado la cresta.
Estamos tan solo cien metros por debajo de la cota anhelada, sin embargo el recorrido por la cuerda escapa a nuestras posibilidades, así lo reconocemos.
Tres alternativas:
1ª.- Bajar la pared que hemos ascendido, con pendientes negativas que nos impedirían ver los apoyos; arriesgarnos a seguir desplomando piedras que nos superan en peso.
2ª.- Quedarnos a vivir en el collado.
3ª.- Inventar una vía de bajada por la cara sur.

Con mucho miedo y más prudencia optamos por lo último. Al alcanzar los primeros neveros y cuando la inclinación del terreno nos devuelve las ganas de bromear bromeamos.
El resto es la herencia bastarda de los conquistadores, nuevas rutas, descensos no programados y alegría de vivir; y de poder compartirlo.

(El paso por el Ibón de Cregüeña no entraba en nuestros planes iniciales)
– El itinerario en números: empezamos a andar a 1900 metros, a bajar cuando estábamos a 3200 m y llegamos al asfalto a los 1400 m. Anduvimos durante once horas.

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2 comentarios en “Pirineos 2006 (III)

  1. Camborio

    Lucho describe muy bien el orden del día. Sobre todo a lo referente a nuestros cambios de estado animico en el trayecto.
    Verdaderamente me alegro de haber estado en su compañía en los momentos de dificultad.
    Realmente fue una gran empresa.
    Creo que todavía se resienten mis rodillas de la jodida y prolongada bajada de aquel dia.
    UN SALUDO A COMANDO CORNISA
    (ya pronto tendremos oportunidad de compartir otro rato en la montaña)

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